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TABACO, EL GRAN ENEMIGO

By 30 Diciembre, 2016 No Comments

El tabaco es una las principales causas de muerte prevenible en todo el mundo; desde mediados del Siglo XX con los estudios sobre la relación entre tabaco y cáncer pulmonar se abrió́ un amplio camino de investigaciones epidemiológicas que definieron la relación entre este hábito con la salud y la mortalidad. A pesar del carácter legal de su producción y su comercialización, el tabaco causa entre un tercio y la mitad de las muertes de las personas que lo consumen y, más grave aun, genera graves daños a quienes no lo hacen pero están expuestas al humo del mismo.

En 2011 el cáncer ocasión casi 8 millones de muertes en todo el mundo (13,4% de defunciones en el mundo), ocupando el segundo lugar entre las causas de muerte a nivel latinoamericano. Se calcula que el tabaco es responsable del 22% de las neoplasias malignas, siendo el cáncer de pulmón la enfermedad con mayor porcentaje de riesgo atribuible al consumo de tabaco en el mundo (71%). Además del cáncer de pulmón, tráquea y bronquios, según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. el tabaco ha sido relacionado con otras neoplasias malignas, entre ellas, el cáncer de estomago, boca, piel no melanoma, leucemia mieloide, faringe, laringe, esófago, páncreas, hígado, vejiga, riñón y cuello uterino.

En Colombia, el cáncer de pulmón es la segunda neoplasia maligna con la tasa de mortalidad más alta (10,1 defunciones por 100.000 habitantes), siendo la primera causa de defunción después de los 70 años.

Además del cáncer, el consumo de cigarrillo y tabaco ocasiona una gran cantidad de enfermedades no neoplásicas; respiratorias como la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar, cardiacas como la enfermedad coronaria y arritmias, enfermedad vascular, enfermedades de la retina, reflujo gastroesofágico y empeora la diabetes mellitus.

Desafortunadamente el poder adictivo del tabaco, debido a la nicotina que contiene es sumamente fuerte y su consumo se inicia usualmente a temprana edad; esto hace que a medida que pasan los años sea mas difícil su cesación y así sus terribles consecuencias.

 

Debemos recordar primordialmente que este mal hábito es un factor prevenible para este sin número de enfermedades que afectan a la población mundial y a tantos que nos rodean; debemos entonces tener una posición activa permanente para contribuir a su cesación pero aún mas importante para evitar su inicio a temprana edad en la vida.

 

Por: Jaime Alberto Echeverri Franco  – Internista neumólogo, Coordinador del servicio de Neumología y Cuidad Intensivo